Desechando perjuicios: Jacinto Ela Eyene

Rootencial nos presenta a Jacinto Ela Eyenne ex-futbolista profesional nacido en 1982 en Añisok, Guinea Ecuatorial. Jacinto llegó a Canarias, España, siendo un bebé de diez meses. En Canarias pasó gran parte de su infancia y, a los nueve años, se mudó a Barcelona, la ciudad donde reside hoy en día.

Jacinto nos confiesa que su mayor pasión es la escritura e intenta sacar el mayor tiempo posible para escribir. Actualmente, trabaja en un colegio de primaria, ayudando a chicos que tienen problemas de aprendizaje o de integración dentro de la clase. No obstante, antes de trabajar en esta profesión Jacinto fue futbolista profesional, una carrera a la que se dedicó durante gran parte de su infancia y adolescencia. Jacinto nos cuenta sobre esta trayectoria en nuestra entrevista.

[Fui] el primer jugador de nacionalidad española menor de 20 años que se fue a jugar a la Premier League… Me fui con la tranquilidad de que lo peor que me podía pasar era que volviera hablando inglés y así fue.

Entre sus logros futbolísticos se encuentran su nombramiento, a los 13 años, como mejor jugador del mundo en su categoría. Igualmente, está el paso por el Español FC hasta los 19 años, el haber sido jugador de primera división en Southampton FC, el Hércules FC, el Dundee United FC y otros equipos de segunda y tercera división en los que jugó hasta los 26 años cuando decidió abandonar el fútbol.

Jacinto reconoce que el fútbol le ha permitido ganar dinero, viajar y tener visibilidad. No obstante, todo esto también tenía un precio: estar lejos de su familia, amigos y cambiar de ciudad y de equipo cada año. Con tan solo 19 años, vivió una de sus más grandes aventuras yéndose al extranjero para jugar con un nuevo equipo en la Premier League, el Southampton FC, pero bajo el sacrificio de tener que vivir solo y sin su familia. A pesar de que el fútbol le apasionaba, manifiesta que ése fue el precio más caro que tuvo que pagar por su pasión y que fue particularmente en esos momentos cuando puso en duda su deseo de seguir jugando al fútbol a toda costa.

El hecho de ser negro te obliga a esforzarte más porque al ser diferente todos esperan que hagas un poquito más. No vale con que hagas lo mismo que hacen los demás. Luego eres señalado para bien y para mal y eso es una presión extra, pero con la que uno convive bien porque a veces uno necesita la atención y está obligado a ser ejemplar.

El ex-futbolista nos comenta que su identidad racial ha significado que “es diferente”. Su origen trajo la constante presión de tener que autosuperarse y esforzarse más que el resto. Sin embargo, él ve esto como algo positivo, ya que le ha ayudado a siempre dar más de sí mismo, esforzándose más y haciendo más de lo esperado para poder ser ejemplar.

Para Jacinto, ser un hombre de raza negra en su profesión actual no sólo define quién es o cómo la gente lo percibe a él,  sino también en cómo será el resto de su comunidad racial (como ejemplo de conducta) y en cómo otros percibirán, por tanto, a su comunidad (por los perjuicios existentes). Por lo tanto, nos cuenta que al actuar, no solo actúa por él mismo, pues está obligado a ser ejemplar por el bien de su comunidad. En el día a día la gente crea sus representaciones y modelos con base en una persona que conoce, llegando a conclusiones generalizadas, bien sea positivas o negativas.

Con respecto a su trabajo actual, nos cuenta que, debido a la multiculturalidad de los colegios en España hoy en día, es aún más importante que existan referentes -docentes- que representen a la comunidad con el fin de poder romper con una barrera en la que alumnos que comparten una cultura y/o raza diferente a la occidental no se sientan diferentes o adoctrinados.

El éxito yo lo conseguí el primer día que fui a trabajar en escuelas, que es ir a trabajar sintiéndome útil; no importante; útil. Porque sabes que por muy poco que hagas, ayudas a muchos niños y si los niños van mejorando… sabes que has aportado tu granito de arena.

Visto en retrospectiva y quince años más tarde, Jacinto confiesa que su definición del éxito ha cambiado. En aquel entonces, futbolísticamente definido por la recompensa económica, la visibilidad y el reconocimiento. Hoy, fuera del fútbol y con 34 años, el éxito es definido por el servicio y la creación de un impacto positivo en la sociedad. Para el ex-futbolista la oportunidad de trabajar en la educación es hoy fuente de gran gratificación, sintiéndose feliz al poder actuar en su nombre, a favor de otra gente de raza negra, aportando su granito de arena, enriqueciendo el ecosistema de la escuela y sirviendo como un gran modelo de cara a los niños y los padres de estos en el colegio donde trabaja.

A veces el miedo se hereda de familia, por desconocimiento… pero no hay que tener miedo porque nadie es tan original que tiene un problema que no ha existido nunca. Todos los problemas han existido y hay gente que los han solucionado.

No lo decimos nunca pero cuando uno es diferente, está obligado a tener un comportamiento más o menos ejemplar porque, en el caso de los negros, toda tu etnia, toda tu raza, puede ser manchada por tu comportamiento. Sobre todo cuando estás en un país occidental, la gente se basa en una persona que conocen, sobre todo para los casos negativos, pero en los casos positivos también. Tu buena imagen aporta a tu familia, a tu raza, por decirlo de alguna manera.

El optimismo que Jacinto nos transmite se evoca en cada una de sus reflexiones sobre sus experiencias. Sintiéndose enormemente feliz y orgulloso de haber podido disfrutar de una buena infancia y excelente adolescencia, jugando con buenos equipos como con la selección española sub 15, 16, 17, 18 y 19, el Español FC y ganando el campeonato del mundo en cadetes. Uno de sus mayores orgullos, sin embargo, se encuentra en el haber afrontado el miedo de ir a jugar en el extranjero a sus 19 años con gran motivación y actitud positiva, convirtiéndose en aquel entonces, en el primer jugador de nacionalidad española de menos de 20 años que fue a jugar en la Premier League.

Su trayectoria futbolística empezó cuando se trasladó a Barcelona. Para él el fútbol no era más que una actividad para integrarse en la sociedad y hacer amigos en esa nueva ciudad. Nos cuenta que, gracias a su habilidad, fue escalando categorías poco a poco hasta que, a los 15 años, surgió la posibilidad de vivir del fútbol por buena parte de su vida.  No fue hasta este momento que se dio cuenta de que vivir del fútbol era una posibilidad.

[Mi profesión actual] fue un buen refugio para después de jugar al fútbol porque  una vez [que] dejas el fútbol cuesta mucho encontrar tu lugar en la sociedad.

Para Jacinto, “ser futbolista es una profesión en la que nadie puede decir que decide ser futbolista” ya que es como una lotería en donde “juegan muchos, pero llegan muy pocos”. Pese a ser uno de los que sí llegaron y pese a los muchos momentos como jugador que califica como gratificantes, once años más tarde Jacinto decidió dejar esta profesión siguiendo la promesa de abandonar el fútbol a los 24 años en caso de no haber llegado a primera división.

Admite que esta decisión no fue fácil puesto que, tras haber dejado de ser futbolista profesional, le costó encontrar su nuevo lugar en la sociedad. Nos explica que su trabajo actual fue pura casualidad, un producto del destino que le permitió encontrar una nueva profesión en donde poder prosperar una herramienta que le abrió un camino para ser parte activa en la sociedad.

Los desafíos más grandes han sido siempre acostumbrarme a vivir lejos de mi familia, cambiar de ciudad cada año, a cambiar de equipo cada año. Eso es complicado.

Uno de los mayores obstáculos para alcanzar los objetivos que uno se propone es el miedo. Hablando de miedos Jacinto comparte que a veces estos se heredan de familia, por desconocimiento. Por este motivo, menciona la importancia de leer e informarse mucho, junto con el constante deseo de aprender a escuchar, porque de todo el mundo se puede aprender, a veces incluso más con aquellos que compartimos menos en común. Asimismo, nos habla de la importancia de no tener miedo a equivocarse y de siempre intentar dar lo mejor de sí, al igual que leer para poder superar miedos que interfieran con propósitos marcados, ya que, según él, estos nos pueden ofrecer soluciones a muchos problemas y situaciones personales que otras personas ya han vivido y superado.

Hay que tener la valentía de siempre ir con la cabeza alta.

Su mensaje a los jóvenes transmite la importancia de mantener la cabeza en alto sea cual sea el origen, raza o estrato social de uno, no permitiendo que pensamientos relacionados a éstos se conviertan en barreras que puedan impedir alcanzar nuestros sueños. Jacinto nos recuerda que el mundo ha cambiado mucho y por tanto las barreras se pueden ir derribando, sobre todo las personales. En lugar de sentirse paralizado cuando uno se siente inseguro hay que seguir luchando, con valentía y con autoestima.

Todos somos personas y nadie es mejor que nadie.

De esta manera define Jacinto el pensamiento que los jóvenes deben tener siempre en mente. Esto, junto con la aceptación de que todos nos equivocamos (sobre todo al hablar) invita a pensar que hay que cuestionar todo lo que uno dice para poder forzarse a “averiguar, entender y escuchar…”