De oyente a narrador: Justo Bolekia Boleká

Justo Bolekia Boleká nació en 1954, en Santiago de Baney, la antigua isla de Fernando Poo, actual Isla de Bioko en Guinea Ecuatorial y reside en España desde hace más de 40 años. Mantuvimos una pequeña charla con Justo, actual catedrático en la Universidad de Salamanca, sobre su trayectoria y motivaciones profesionales. Justo ha alcanzado dos títulos de doctorado, uno de la Universidad Complutense de Madrid y el otro de la Universidad de Salamanca. A parte de la docencia y la investigación le dedica parte de su tiempo a la escritura de ensayos, poesías, novelas y diccionarios bubi-español/español-bubi.

Lo más importante es hacer las cosas bien… Todo lo que hagas intenta hacerlo lo mejor posible.

Justo comparte que uno de los valores más importantes para él es el de hacer las cosas lo mejor posible, trabajando tan duro como uno pueda para hacer las cosas de la mejor manera que le sea posible. A día de hoy,  describe su trayectoria de vida como el resultado de una combinación de experiencias por las que tuvo que pasar, aún éstas no siendo de su elección, pero las cuales requerían que diese lo mejor de él mismo.

De joven quiso ser piloto o médico forense, nos cuenta. Sin embargo, los elevados costes de aquellos estudios no se lo permitieron, pero tampoco le impidieron ir tras su sueño de estudiar y de hacerlo lo mejor posible.  Le recomendaron estudiar algo más acorde con sus posibilidades económicas, y que le permitiera ganarse la vida después, y así es como se matriculó de magisterio.

De pequeño, mis padres y abuelos, me narraban muchas historias, hasta que un día yo también me convertí en narrador.

Su dedicación por la escritura se deriva de las historias que le narraban sus padres y abuelos en su infancia, las cuales le hicieron también convertirse en narrador. Justo Bolekia define esta dedicación a la escritura como un deber al querer liberar las historias que tiene dentro de sí a través de la poesía, los relatos y los cuentos cuales le sirven como un valioso recurso viviendo en una sociedad actual, nos comenta, en donde las personas ya no están dispuestas a escuchar. Sin embargo, enfatiza la importancia de escribir no sólo con este fin, sino para poder usarla y proporcionar una descripción de su entorno sociocultural amenazado y agredido en Guinea Ecuatorial.

El reto en la enseñanza es procurar no anquilosarse, hay que actualizar, renovar e innovar los métodos de enseñanza.

Las casualidades de la vida lo llevaron a publicar sus escritos, aunque como él mismo nos confiesa, no se considera escritor como tal, porque no vive de la escritura sino de la docencia. Hablando de su profesión como docente, nos cuenta que el modelo de docencia por el que apuesta es la continua renovación, no conformándose sólo con que el alumno aprenda el contenido transmitido, sino intentar que también aprenda por sí mismo a pensar, descubrir, discernir o cuestionar. Por su lado, su mayor desafío es conseguir, superarse, actualizándose y renovando los métodos de enseñanza para ayudar al alumno a superarse.

Justo nos cuenta, que aprendió la cultura del trabajo y el esfuerzo, a través de la observación a su padre. Recuerda cuando iba al bosque de pequeño a trabajar con él, la gran cantidad de horas que pasaban en el bosque y de lo pendiente que tenía que estar a todos los movimientos de su padre. Este aprendizaje desde temprana edad, junto con el espíritu de trabajo que también le inculcó su padre, labró en Justo el hombre entregado a su trabajo que es ahora. No considera haber logrado nada, porque como dice, entiende que poder comer, tener un techo o poder disfrutar de viajar, son necesidades de la vida misma, por eso cree que el éxito profesional no es más que el reconocimiento subjetivo de terceros. El agradece este hecho, pero no considera haber alcanzado logros, más bien prefiere hablar de metas, muchas veces no propuestas, porque la casualidad también influye. Con esta actitud nos comenta que prefiere decir que él trabaja y procura hacer las cosas muy bien y que uno mismo en su caso, no puede hacer algo con el fin de que otros le elogien.

Lo más importante no es caer, sino aprender a levantarse.

A pesar de las dificultades que se ha encontrado en la vida, Justo reconoce que los obstáculos son inevitables, siempre estarán ahí, lo más importante no es caer, pero superar los obstáculos cuando éstos se presentan. Nos cuenta que desde pequeño ya le enseñaron a aprender a levantarse después de una caída, pero cree que en la actual sociedad occidental no se enseña lo suficiente a los jóvenes a superar las dificultades. No es dado a preocuparse por los problemas, nos cuenta, si es un problema es porque tiene solución, y si no tiene solución es porque no es un problema.

A los jóvenes de orígenes o ascendencia africana, les aconsejaría que se centren en lo que realmente es importante y no en pequeñeces… No hay que centrarse en la gente que rechaza a los negros o a los diferentes, hay que centrarse en la gente que nos acepta como semejantes.

Preguntado por si su origen racial ha influido y de qué forma en la consecución de sus objetivos, nos comenta que entiende que en todas las sociedades hay gente que tiene conductas o comportamientos racistas con el que es diferente a uno, pero que la atención se tiene que focalizar en la otra gente, la que te ve como un ser humano más. Nos cuenta finalizando que si la sociedad en su conjunto fuera racista, no le habrían permitido presentarse para las oposiciones a catedrático con un tribunal completamente blanco, lo más importante es no perecer en el empeño. De ese modo, aconseja a los jóvenes que no lamenten su vida, las pequeñeces del entorno y que se centren en las personas que les aceptan. Dejándonos con las  siguientes sabias palabras:

Ante dificultades, ante rechazos, ante exclusiones hay que seguir adelante, luchando en su empeño de no perecer y de alcanzar lo que uno se proponga.

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